Tasa de rechazo
La tasa de rechazo es la proporción de candidaturas que una empresa ha marcado explícitamente como rechazadas dentro de un grupo y un momento definidos.
Para interpretarla, hay que distinguir los rechazos registrados de las retiradas y de las candidaturas que siguen abiertas.
Lo que se está contando
Para calcular la tasa en porcentaje, divide las candidaturas con un rechazo explícito entre las candidaturas del grupo definido y multiplica el resultado por 100. Si el grupo no contiene candidaturas, deja la tasa sin calcular. El resultado necesita un contexto: puede referirse a quienes llegaron a una fase durante un periodo o a una cohorte abierta en una fecha. Son conjuntos distintos, aunque ambos se expresen en porcentaje.
Un estado registrado importa tanto como el denominador. Una candidatura retirada, pendiente o trasladada a otra fase no pasa a ser un rechazo solo porque no haya avanzado.
Distinguir el avance de la decisión
La tasa de conversión relaciona entradas y avances entre dos fases. Por sí sola, no explica qué ocurrió con todas las demás candidaturas. Restarla de 100 % puede juntar retiradas, expedientes abiertos, eventos contados de otro modo y rechazos que sí fueron registrados.
Esa cautela tampoco convierte la espera en algo inocuo. Un expediente que permanece abierto puede requerir revisión. El tiempo en fase plantea precisamente una pregunta distinta: cuánto tiempo lleva allí una candidatura, sin atribuirle una decisión que no consta.
Decidir qué revisar después
Separar rechazo y retirada en los registros, y revisar los expedientes abiertos con una cadencia realista, da una base más clara que deducir cada resultado desde un embudo. Las acciones y recuentos actuales del pipeline no explican por qué no avanzó cada candidatura ni construyen, por sí mismos, una serie histórica de esta tasa.