Sobreempleo
También llamado:overemployment, pluriempleo oculto, doble jornada completa
El término llegó traducido de la prensa económica en inglés, pero el problema que describe ya tiene nombre propio en el Estatuto de los Trabajadores: el pacto de plena dedicación.
Quién hace esto en la práctica
No es cualquier persona con dos ingresos. El perfil típico trabaja en remoto al cien por cien, en funciones donde la carga real puede alejarse bastante de la carga que figura en el puesto — desarrollo de software, soporte técnico, gestión de proyectos — y donde alguien que ya domina las herramientas de una empresa puede, en algunos casos, cubrir un segundo puesto parecido en mucho menos tiempo del que ese puesto supone ocupar. No encaja con un puesto que exige presencia síncrona constante o trato directo con clientes: ahí la carga no se comprime igual.
Tampoco es lo mismo que un nómada digital, que tiene un solo trabajo y cambia de ubicación sin esconder nada. Y no equivale al trabajo asíncrono, que es una forma de organizar un equipo — decisiones por escrito, ventanas de respuesta de horas en vez de minutos — sin la cual sostener dos jornadas completas en paralelo sería, de todos modos, insostenible.
Por qué el teletrabajo lo hizo posible
Antes del teletrabajo masivo, esto ya pasaba, pero era casi imposible de ocultar: un segundo despacho, una segunda tarjeta de empresa, un compañero que te ve por la calle en horario de oficina. Al quitar la oficina de en medio desaparecieron esas señales físicas, sin que cambiara la norma que sigue aplicando. El artículo 21 del Estatuto de los Trabajadores permite compaginar dos empleos siempre que no exista competencia desleal, y solo lo restringe de verdad si hay un pacto de plena dedicación firmado por escrito y compensado económicamente — sin ese pacto, la empresa tiene poco margen legal para impedirlo por sí sola.
Una encuesta de ResumeBuilder de febrero de 2023, hecha a 1.000 personas empleadas en remoto en Estados Unidos, mide cuánto se ha extendido la práctica: 8 de cada 10 dicen haber tenido dos trabajos remotos a la vez en algún momento del último año, y un 36 % afirma tener dos empleos a jornada completa en el momento de la encuesta. La misma encuesta muestra que ocultarlo rara vez dura: un 63 % dice que su empresa acabó descubriéndolo, y de ese grupo, un 58 % fue despedido tras el descubrimiento.
Qué mirar en la entrevista, no después
El primer impulso suele ser buscar un software que detecte la doble actividad. Es justo el consejo que desaconsejaríamos: sale caro, deteriora la confianza con el resto del equipo que no hace nada parecido, y aun así no detecta a quien sabe ocultarlo bien. La señal útil aparece antes y cuesta menos: en la entrevista, una disponibilidad que no cuadra con la empresa declarada, una referencia esquiva sobre «un proyecto reciente» o una incorporación sin ningún periodo de preaviso merecen una pregunta directa sobre otros compromisos, antes de hacer la oferta y no después.
Una vez contratada la persona, conviene juzgar el trabajo entregado, no las horas aparentes: quien cumple los plazos y llega preparado a las reuniones ha entregado, en la práctica, lo que el puesto pedía. Un pacto de plena dedicación bien redactado, o una cláusula que obligue a declarar cualquier actividad externa, protege más que cualquier herramienta de seguimiento — porque se hace cumplir con el contrato, no vigilando la pantalla de nadie.
Dónde encaja Join
Al publicar una oferta en Join, defines el modelo de jornada y a quién reporta el puesto antes del primer contacto con la persona candidata: la expectativa de dedicación completa queda escrita en la propia oferta, no solo en el contrato que llega después.
Preguntas frecuentes
¿Es legal tener dos trabajos a la vez en España?
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