Escucha activa
La escucha activa en una entrevista consiste en comprobar que se ha entendido una respuesta y hacer una pregunta de seguimiento relacionada con ella.
Escuchar para entender
Quien entrevista puede resumir con sus palabras lo que acaba de oír, comprobar si lo ha entendido y preguntar por un detalle que la persona haya mencionado. El objetivo es entender la respuesta antes de interpretarla. La escucha activa es una técnica, no un formato de entrevista: puede acompañar una entrevista estructurada, pero no sustituye sus preguntas ni sus criterios.
Una revisión de la investigación sobre escucha en el trabajo analiza posibles vínculos con la información que se comparte y la comprensión de quien escucha (Kluger e Itzchakov, 2022). No demuestra que escuchar de una manera concreta permita predecir el rendimiento de una persona en un puesto.
Lo que no demuestra una pausa
Un silencio, un gesto o una paráfrasis bien hecha no prueban por sí solos que haya habido atención o comprensión. Tampoco convierten una respuesta en verdadera. La pregunta de seguimiento debe aclarar una respuesta sin cambiar el criterio de evaluación. La guía de entrevistas estructuradas de OPM distingue las preguntas para aclarar de los cambios en lo que se evalúa y pide ofrecer oportunidades comparables a las personas candidatas.
Si una persona recibe una pregunta sustantiva nueva que las demás no han tenido, la comparación pierde claridad.
Cómo aplicarla
Escucha el detalle que tenga relación con un criterio del puesto. Comprueba la interpretación con palabras sencillas y deja que la persona corrija el resumen. Después, pregunta lo necesario para aclarar ese mismo punto. Anota por separado la observación y la valoración; si falta información, deja constancia de la duda en lugar de completarla con una suposición.