Calibración de entrevistas

La calibración de entrevistas alinea cómo interpreta el equipo los criterios del puesto y las pruebas al valorar candidaturas.

Qué se pone en común

Calibrar una entrevista consiste en acordar qué significa cada criterio para el puesto y qué pruebas de una respuesta lo respaldan. El equipo puede comparar ejemplos de respuestas claras, parciales o insuficientes. La conversación puede empezar antes de las entrevistas y retomarse si aparece una ambigüedad. No es lo mismo que decidir a quién contratar.

La guía de entrevistas estructuradas de OPM describe ejemplos de puntuación y práctica entre entrevistadores para aplicar los criterios con mayor consistencia.

Qué no resuelve la calibración

Los ejemplos compartidos ayudan a interpretar los criterios, pero no eliminan las diferencias de criterio ni el sesgo. El CIPD recomienda preparar preguntas y criterios relacionados con el puesto y valorar las pruebas antes de la conversación de equipo. Una diferencia de valoraciones puede revelar que falta información o que un criterio no está claro. El acuerdo por sí solo no demuestra que el criterio sea válido.

Cambiar el listón durante la selección también dificulta comparar a quienes ya han participado. Si el equipo detecta un problema real, debe decidir cómo tratarlo en la ronda actual antes de modificar la siguiente.

Cómo mantener un criterio compartido

Vincula cada criterio a una tarea del puesto. Compara respuestas concretas y explica qué prueba aporta cada una y qué duda deja abierta. Mantén estables las preguntas clave y la base de valoración durante una misma ronda. Si cambia el puesto o vuelve a aparecer una ambigüedad, revisa el acuerdo y deja claro qué se modifica.

Fuentes y referencias

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