Credencialismo

También llamado:credentialism, inflación de titulaciones

Lo que dice el requisito tal como está escrito

Una línea como «se requiere titulación universitaria» en una oferta funciona como una norma: binaria, aplicada antes de cualquier entrevista, muchas veces antes de que alguien lea el resto del currículum. El credencialismo es esa norma aplicada a una acreditación que sustituye a la capacidad que se supone que certifica. Una titulación hace de prueba de que alguien sabe dirigir una línea de producción; un puesto anterior hace de prueba de que sabrá hacer el siguiente. El documento se comprueba más rápido de lo que se tarda en probar la habilidad, así que es el documento el que filtra, y cualquier persona que haya construido esa misma habilidad de otro modo, por un cambio de sector, formación autodidacta o años en un puesto parecido sin el título exacto, queda fuera antes de que nadie mire lo que realmente sabe hacer.

Lo que sí cubre exigir una titulación

Un grupo reducido de puestos sí necesita una acreditación concreta: una electricista con carné profesional, un piloto de línea aérea, una auditora que firma cuentas anuales. Ahí lo exige la ley o el riesgo físico, no la comodidad de filtrar rápido. El informe Dismissed by Degrees de Harvard Business School (Fuller y Raman, con Accenture y Grads of Life, publicado el 25 de octubre de 2017) analizó 26 millones de ofertas de empleo en Estados Unidos: para el puesto de supervisor de producción, el 67 % de los anuncios pedía titulación universitaria, frente a solo el 16 % de las personas que de verdad ocupaban ese puesto y la tenían. La titulación no medía el puesto. Medía quién podía llegar a solicitarlo.

Lo que no cubre

El resto (la mayoría de las líneas «se requiere titulación» que aparecen en las ofertas) no cumple ninguna de esas dos condiciones: ni obligación legal, ni riesgo físico. Sirve para filtrar rápido, o para dar una sensación de objetividad más cómoda que evaluar la capacidad real de cada candidato. El informe Skills-First (2023) de LinkedIn Economic Graph muestra el tamaño de lo que ese filtro deja fuera sin necesidad: un enfoque centrado en habilidades, en vez de en el puesto anterior, multiplica por casi diez el grupo de candidatos que entran en consideración.

Ahí está la diferencia con las prácticas vecinas. La selección por habilidades arregla directamente ese filtro: una prueba de trabajo o una entrevista estructurada sustituye a la titulación como prueba. La selección ciega arregla otra cosa distinta: ocultar nombre, foto y centro de estudios saca el sesgo inconsciente sobre la identidad de la ecuación, pero deja intacto el requisito de titulación, así que un puesto que la exige sigue excluyendo a los mismos perfiles, con nombre visible o sin él. Y una pregunta eliminatoria sigue siendo un mecanismo neutral mientras sirva a un requisito de verdad innegociable, como el derecho a trabajar en el país del puesto; el credencialismo empieza cuando una titulación ocupa ese lugar en el formulario, en vez de quedarse como un criterio que alguien valora junto con el resto de la candidatura.

Dónde encaja Join

Las preguntas de selección de Join funcionan en tres niveles (Opcional, Obligatoria, Eliminatoria), y solo la Eliminatoria rechaza en automático. Un requisito de titulación encaja como mucho en Obligatoria: así sigue pesando en la ficha que lee una persona, en vez de borrar la candidatura antes de que nadie la vea.

Preguntas frecuentes

¿El credencialismo es lo mismo que una pregunta eliminatoria?
No, pero la pregunta eliminatoria es donde el credencialismo suele hacer daño. El mecanismo en sí es neutral, pensado para un puñado de requisitos de verdad innegociables como el derecho a trabajar. El fallo está en qué se mete ahí dentro: un requisito sin base legal ni de seguridad, tratado con la misma dureza que uno que sí las tiene.

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