Credencialismo
El credencialismo da más peso a una titulación o certificado del que exige el trabajo y los usa como atajo para juzgar la capacidad. El problema aparece cuando se convierten en un filtro sin relación clara con el puesto.
Cuando el título hace de filtro
Una titulación o un certificado puede acreditar una formación o habilitación concreta y ser un requisito para determinadas tareas. El credencialismo aparece cuando ese documento ocupa el lugar de preguntar qué trabajo hay que hacer y qué capacidad permite hacerlo. Así, una persona puede quedar fuera por haber aprendido de otra manera, aunque tenga las habilidades relevantes para el puesto.
El concepto se relaciona con la inflación de titulaciones, pero no significa lo mismo: esta describe el aumento de puestos que exigen una titulación que antes no pedían. El credencialismo también abarca la dependencia excesiva de otras acreditaciones. Un puesto anterior o el prestigio de una empresa pueden servir como atajo, pero no son títulos académicos.
Qué muestra un caso estadounidense
El informe Dismissed by Degrees de Harvard Business School comparó ofertas de empleo estadounidenses de 2015 con las personas que ocupaban esos puestos. En los puestos de supervisión de producción, el 67 % de los anuncios pedía titulación universitaria, mientras que la tenía el 16 % de quienes ejercían ese trabajo. La diferencia señala una distancia entre el requisito publicado y las titulaciones de las personas en el puesto. No demuestra que los títulos nunca sean útiles ni que una alternativa concreta sea superior.
La OCDE describe los enfoques basados en habilidades como una forma de dar prioridad a las capacidades, con independencia de cómo se hayan adquirido. Para llevarlos a la selección hacen falta criterios claros. Eliminar un requisito académico no indica por sí solo qué otras pruebas valorar.
Volver a las tareas del puesto
Empieza por describir las tareas. Si una actividad regulada o de seguridad requiere una titulación concreta, indícala. Para los demás criterios, concreta qué capacidad pretende acreditar el requisito y si puede demostrarse con un trabajo relevante o preguntas estructuradas.
Una prueba práctica, una respuesta en entrevista y una titulación ofrecen indicios distintos. Escoge el método según el trabajo y ten en cuenta el tiempo que pide a las personas candidatas. Antes de convertir un requisito en filtro, concreta qué capacidad pretende señalar y comprueba si esa exigencia corresponde a las tareas reales.