Prueba de trabajo
Una prueba de trabajo pide a una persona candidata realizar una tarea representativa del puesto para aportar evidencia sobre competencias vinculadas al trabajo.
Una evidencia situada
Una prueba de trabajo no consiste simplemente en añadir una dificultad al proceso. Presenta una tarea que se parece a una parte reconocible del puesto: responder a un caso de cliente, ordenar prioridades o revisar un material técnico. La guía de OPM describe las pruebas y simulaciones como reproducciones de tareas relevantes.
Puede hacerse en directo, a distancia o dentro de una entrevista. Un ejercicio para casa es un formato asíncrono; no define por sí solo toda prueba de trabajo.
Diseñar una consigna que se pueda interpretar
Aclara el objetivo de la tarea, qué material puede usarse y qué parte se valorará. La persona candidata necesita saber si se espera una respuesta cerrada, hipótesis explícitas o preguntas antes de empezar. El equipo necesita poder distinguir entre una decisión razonada y una interpretación distinta de una instrucción ambigua.
También conviene separar lo que el puesto requiere al incorporarse de lo que la empresa espera enseñar. OPM señala que una prueba puede no ser adecuada si examina una competencia que la persona aprenderá después de incorporarse. Esa observación no convierte la prueba en un indicador universal ni en una regla jurídica; ayuda a decidir si la tarea tiene sentido para ese puesto.
Discutir el resultado sin convertirlo en sentencia
El entregable aporta material para evaluar, pero no agota la candidatura. Una plantilla de evaluación puede relacionar notas con los criterios comunicados antes de la prueba. Contrasta lo observado con el resto de la candidatura y deja claro qué aspectos del puesto siguen sin evaluar.