Freelance

Un freelance es una persona autónoma que presta servicios a clientes mediante un contrato mercantil, no laboral. Cobra por proyecto o por hora, sin nómina, y organiza su trabajo por cuenta propia.

También llamado: autónomo, contratista independiente

Los freelance aportan flexibilidad y conocimiento especializado sin ampliar la plantilla. El riesgo para la empresa es el falso autónomo: si la relación funciona como un empleo, la ley laboral la trata como tal, diga lo que diga el contrato.

Freelance vs. empleado

La línea legal no es la factura, es el control y la integración. Un empleado trabaja bajo tu dirección, con tu horario, con tus herramientas, como parte de tu organización. Un freelance lleva su propio negocio: decide cómo se hace el trabajo, normalmente atiende a varios clientes, asume su propio riesgo y factura por un resultado. No lo decide la etiqueta del contrato, sino la realidad del día a día. Un «freelance» que ficha de 9 a 17, solo trabaja para ti y recibe instrucciones exactas de cómo hacerlo todo se parece mucho más a un empleado que a un proveedor.

Cuándo subcontratar y cuándo contratar

La decisión va sobre la naturaleza del trabajo, no sobre el coste:

  • Subcontrata cuando el trabajo es por proyecto (una web, una migración, una campaña de lanzamiento), necesita una habilidad especializada que no requieres a jornada completa, o es un pico temporal. Compras un entregable.
  • Contrata cuando el trabajo es continuo, central para lo que hace la empresa y se beneficia de alguien que conoce el contexto y crece con el equipo. Ganas capacidad propia.

Los freelance parecen más baratos por hora y no lo son, una vez cuentas la gestión, la falta de continuidad y el sobreprecio que cobran los especialistas. Parecen más caros y no lo son, cuando la alternativa es un puesto fijo que no puedes mantener ocupado.

Cuándo un freelance es un falso autónomo

El artículo 1.1 del Estatuto de los Trabajadores aplica la ley laboral a quien presta servicios retribuidos por cuenta ajena y «dentro del ámbito de organización y dirección» de otra persona. El artículo 8.1 añade una presunción: existe contrato de trabajo entre quien presta un servicio en esas condiciones y quien lo recibe a cambio de una retribución. Por eso un contrato mercantil y unas facturas no zanjan la cuestión. Cuenta cómo se trabaja.

La Ley 20/2007 del Estatuto del trabajo autónomo define al autónomo como quien trabaja por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona. También regula al trabajador autónomo económicamente dependiente (TRADE), que recibe de un mismo cliente al menos el 75 % de sus ingresos. Esa figura es legal, pero la ley le exige, entre otras condiciones, no trabajar de forma indiferenciada con la plantilla del cliente, tener infraestructura productiva y criterios organizativos propios y asumir el riesgo de la actividad. Su contrato debe formalizarse por escrito y registrarse. Que alguien te facture casi todo su trabajo no lo convierte por sí solo en falso autónomo, aunque sí te obliga a revisar cómo está montada la relación.

Si la Inspección de Trabajo detecta a una persona encuadrada como autónoma cuando debería estar en el Régimen General, insta a la Seguridad Social a darla de alta de oficio. Desde el Real Decreto 997/2018, las bajas que presente después la empresa no producen efectos ni extinguen la obligación de cotizar por los periodos que recoge el acta. Antes de renovar un encargo largo, repasa quién fija el horario y las tareas, con qué medios trabaja la persona y si tiene otros clientes.

Dónde encajan los freelance en un plan de contratación

Los freelance y el trabajo temporal son la forma de que los equipos sigan flexibles entre contrataciones fijas: cubrir un hueco, probar si una función necesita un puesto completo, o resolver algo puntual. Complementan la plantilla, no la reemplazan. Quien los usa bien mantiene una línea clara entre «comprar un entregable» y «cubrir un puesto», y ofrece un contrato laboral en cuanto el trabajo se vuelve continuo y central.

Fuentes y referencias

Preguntas frecuentes

¿Cuándo conviene contratar a un empleado en vez de a un freelance?
Contrata cuando el trabajo es continuo, central para el negocio y necesita a alguien integrado en el equipo y bajo tu dirección. Recurre a un freelance cuando el trabajo es un proyecto acotado, especializado o temporal y puedes definir un entregable claro.
¿Qué es un falso autónomo?
Es quien factura como autónomo pero trabaja como un empleado: dentro de la organización de la empresa y bajo su dirección. En esas condiciones, el Estatuto de los Trabajadores presume que existe un contrato de trabajo. Si la Inspección de Trabajo lo detecta, insta a la Seguridad Social a darle de alta de oficio en el Régimen General.
¿Un TRADE es un falso autónomo?
No necesariamente. La Ley 20/2007 reconoce al autónomo económicamente dependiente, que recibe de un mismo cliente al menos el 75 % de sus ingresos, siempre que conserve infraestructura y criterios organizativos propios. Su contrato debe ser escrito y registrarse. Si en la práctica trabaja bajo tu dirección, la etiqueta TRADE no lo protege.

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